La doctrina ha definido la obligación como el vínculo de derecho por el cual una o varias personas determinadas están obligadas a dar, hacer o no hacer algo respecto de otra, en virtud de un contrato, cuasicontrato, delito, cuasidelito o ley.

La responsabilidad civil supone un daño, un perjuicio y por ende, una persona que sufre, es decir una víctima, la cual exigirá ser reparada. De lo cual se deduce entonces que la responsabilidad civil es la obligación que tiene una persona de reparar el daño causado a otro, siempre que, en principio haya cometido una falta. Cuando hacemos un planteamiento de responsabilidad civil en el área de la medicina, es preciso hacer una distinción sobre la obligación que asume el médico, es decir, determinar si es una obligación de medios o una obligación de resultados.

En el marco de la responsabilidad civil médica podemos establecer que, en principio es  de naturaleza contractual, como consecuencia de la célebre sentencia dictada por la Corte de Casación francesa el 20 de mayo de 1936 (caso Mercier), la cual estableció que entre el médico y su cliente se perfecciona un verdadero contrato que entraña para el profesional la obligación, si no evidentemente de curar al enfermo, sí de prestarle al menos ciertos cuidados (obligaciones de prudencia y diligencia); la violación incluso involuntaria, de esa obligación contractual se halla sancionada por una responsabilidad de la misma naturaleza, igualmente contractual.

Visto el principio de que los médicos asumen obligaciones de medios frente a sus pacientes, es preciso enfocarnos en la excepción: LAS OBLIGACIIONES DE RESULTADOS. Estas obligaciones son las asumidas por el profesional médico que se compromete a alcanzar un determinado resultado. Tal es el caso de los Cirujanos Estéticos, en los cuales el galeno asume varias obligaciones frente a su paciente, entre las cuales se citan:

a) Obligación de practicarle la cirugía contratada, en la época convenida y conforme a los criterios acordados, la ética profesional y los avances de la ciencia, a fin de lograr el resultado estético prometido;

b) Informar previamente al paciente sobre los riesgos del procedimiento y de obtener su consentimiento previo;

c) Vigilar el estado del paciente antes, durante y después de la operación, con el fin de controlar su estado físico, su recuperación y detectar cualquier circunstancia adversa;

d) Utilizar todos sus conocimientos y experiencia para brindarle las atenciones y cuidados accesorios necesarios para el buen desarrollo del proceso y,

El Cirujano Estético asume una obligación de resultados en relación al resultado plástico prometido; es decir, la obligación asumida contractualmente por el cirujano estético es el de alcanzar un resultado específico; que, sin embargo, debe precisarse que esto se refiere solamente a la forma física que el cirujano ha prometido obtener con la intervención y que no pueden englobarse bajo este concepto todas las obligaciones que nacen del contrato de cirugía estética a cargo del médico.

Nuestra jurisprudencia ha establecido recientemente que la obligación de un cirujano estético siempre será de resultado, siempre y cuando, que no se trata de una intervención donde está en juego el bienestar de la salud del paciente. Igualmente, esta obligación de resultado del galeno estético se extrapola al plano de la obligación medios al momento que la paciente queda fuera de su guarda y cuidado, momento en el cual la paciente asume el compromiso y obligación de cumplir con los cuidados postquirúrgicos. (Suprema Corte de Justicia, sentencia No 2 de fecha 30 de abril del 2013).

De suerte que, si ben la obligación del cirujano plástico es una obligación de resultado, la de alcanzar un resultado determinado, no menos cierto es que esta obligación se traduce a una obligación de medios desde el momento que debe haber un seguimiento post-quirúrgico, estando esta obligación de seguimiento a cargo del paciente, de lo cual entonces, se invierte el cargo de la prueba es decir, el paciente-demandante es quien debe demostrar que el médico actuante ha sido negligente en su actuación.

La importancia de la referida distinción radica en que cuando se trata de una obligación de medios, si el deudor no logra el resultado deseado, este solo compromete su responsabilidad si se demuestra que ha cometido una falta y que dicha falta ha sido la causante del daño, mientras que si se trata de una obligación de resultados, el deudor solo compromete su responsabilidad desde el momento en que no ha obtenido el resultado prometido, sin necesidad de que se pruebe que ha cometido falta alguna, caso en el cual solo podrá liberarse de su responsabilidad demostrando la intervención de una causa imprevisible e irresistible ajena a su voluntad.

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Referencias Bibliográficas

  • Castelleta, Angelo. (2002). Responsabilité Médicale. Droits des Malades. Dalloz, Paris, Francia.
  • Panneau, Jean. (1996 ) La Responsabilité du Médecin. 2e Edition.  Dalloz. Paris, Francia.
  • Pichardo, Alejandro. (2003) Responsabilidad Civil & Penal del Médico. 2da Edición Revisada y Ampliada. Santo Domingo, República Dominicana.
  • Prevot, Juan Manuel. (2008) Responsabilidad Civil de los Médicos. Buenos Aires Argentina